Hoy se conmemora a nivel internacional el Día Internacional del VIH-SIDA; y Petén no ha sido la excepción. He participado en por los menos tres actividades relacionadas con este asunto en varias partes del departamento, y el mas concurrido fue el organizado por la delegación departamental de CONJUVE. Mas de dos mil personas se congregaron en Poptun el viernes recien pasado, y unas 400 en el área central de Petén hoy.
Las organizaciones de gobierno y no gubernamentales unieron esfuerzos con el fin de apoyar esta causa tan noble como lo es la lucha diaria para salvar vidas a causas de este flagelo. Que accion mas justa que tambien cubre velar por el respeto a los derechos humanos y combatir la discriminacion que existe en contra de las minorias, los mas vulnerables y todos y todas aquellas que la sociedad rechaza. De tal cuenta me he unido en esta conmemoracion para expresarles mi total apoyo y solidaridad.
Durante meses he demostrado mi compromiso con respecto a la lucha por lograr un sistema de salud mas humano, autentico y de servicio, que provee lo que todos los guatemaltecos necesitamos. Y ahi compartimos con estos movimientos que también luchan por lograr un centro de atencion a los pacientes infectados por VIH-SIDA, que hoy tienen que viajar hasta Puerto Barrios o la Ciudad Capital con el fin de obtener sus retrovirales. Aunque nuestra lucha es integral y de mayor amplitud en el sistema de salud publica guatemalteca, esta representa también el compromiso del Presidente Alvaro Colom. Y esta es una lucha politica y moral.
Y en ese orden de ideas he compartido unas reflexiones con los participantes: la lucha contra el VIH-SIDA es un compromiso de todos; en Petén se tiene reportados un poco mas de 500 casos, y se cree que por cada caso reportado existen ocho mas. Esta es una amenaza real y latente, que tristemente se ha incrementado exponencialmente desde hace mas de 15 años, pero que también esta relacionado con el libertinaje que tienen las nuevas generaciones, la poca comunicación y efectivo control de los padres sobre sus hijos.
En resumen se puede decir, que la perdida gradual de los valores morales, religiosos y familiares, han permitido que este flagelo siga diesmando a la población.




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